27 oct. 2016

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Pollo asado con limón y jerez.

Esto que hoy os traigo es una de las recetas más sencillas y más agradecidas de las que he probado en mucho tiempo.

Como todas las recetas, ha ido evolucionando, y esta versión que os traigo es la última y ha llegado para quedarse. La diferencia está tan solo es media copa de jerez amontillado ( la que yo no me tomo, que siempre digo lo mismo)

Es esa media copa la que hace que la salsa tenga un color y un sabor complemente diferente.



Desde que cambié mi horno, soy una persona feliz, que diría el Ciudadano García, estoy hasta por llamar.

Como en casa solo somos tres, este plato acompañado con unas patatas asadas, o con una ensalada, nos da para un almuerzo familiar y para un par de comidas en solitario ( de esas de entre semana y corriendo, ya sabéis), así que ya veis cunde.

Ingredientes.

1 pollo de dos ochocientos, que pesaba este.
2 limones
1 cucharada de oregano
1/2 cucharadita de pimienta negra
1/2 cucharadita de sal
2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
1/2 copa de amontillado

Además necesitamos, una bandeja metálica, en mi caso, para poner el pollo ( bien podéis usar la que tengáis a mano), el horno con aire precalentado a 190º ( sin aire, 10 grados más), brida (para atar las patas y las alas), un cuenco para mezclas las especias y el  aceite,  un cepillo para limpiar bien el limón, un soplete y un tenedor.

Preparación:
Revisar bien el ave, para retirar todos los restos de plumas que hayan quedado en ella, así como posibles pelillos ( usaremos el soplete para quemarlos)

Lavar bien el pollo por dentro y por fuera, y secar


Lavar concienzudamente los limones.

Salpimentar el pollo por dentro, oregano, sal y pimienta y ponerle dentro uno de los limones.

Mezclar el orégano, la sal, y la pimienta recién molida con el aceite, y dar un buen masaje al pollo por todos lados.

Atarlo con la brida. Y ponerlo en la bandeja del horno, con la pechuga hacia arriba, junto con el otro limón pinchado por dos o tres sitios.

Vamos a hacerlo de la siguiente forma:

La primera hora, lo dejaremos tal cual lo hemos metido al horno.

Pasado ese tiempo, le daremos la vuelta, para que se haga bien por la espalda, y lo tendremos 25 minutos. Es entonces cuando yo incorporo el vino ( aunque si os parece más cómodo podéis hacerlo en el mismo momentos de meter el pollo al horno) para que no se caramelicen demasiado los azúcares del vino.

Volveremos a darle la vuelta, subiendo el horno a 200 grados y lo dejaremos 10 minutos más (para que la piel recupere el crujiente que ha perdido).

Lo dejaremos dentro del horno apagado, reposando, mientras ponemos la mesa.

Notas:
El limón en la bandeja se cocinará a la vez que el pollo, soltando así todo su jugo. Si vemos que se tuesta demasiado, le daremos la vuelta cuando se la demos al pollo.

Sabremos que el pollo está cuando al pinchar la parte más gruesa del muslo, el líquido se salga sea claro y no sanguinolento.

Otro indicados de que la carne está en su punto es que los muslos se separan con facilidad del resto del cuerpo del animal.

Si vemos durante la cocción que pinchamos y aun sangra, y se nos ha dorado en exceso, taparemos con papel de aluminio, hasta que esté.

Con el jugo que queda en la bandeja, cubrimos sobre la fuente de servir, y lo pasamos a una salsera, para salsear las partes más secas.

3 comentarios:

  1. Ya sabes que tengo varias recetas de pollo en el blog pero con jerez ninguna y si sabe tan bien lo tendremos que probar. Que bien van esas comidas que sobran para los días que no llegas!!!!Besotes querida!

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  2. Suena fantástico, seguro que lo probamos.
    Por cierto, el amontillado se echa por encima del pollo cuando lo metemos en el horno, ¿no? Es que no encuentro en qué parte de la receta lo añades.
    Muchas gracias,
    Ruth

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  3. Ruth, no he podido contestarte por correo. Me sales como no-reppli.

    Ya esta solucionado en la entrada. Recuerdo haberlo escrito pero lo borraría sin querer. Puedes incorporar el vino en el momento de meterlo en el horno, o al darle la vuelta como hago yo, para que no caramelicen demasiado los azúcares del vino.

    Mil gracias por llegar hasta aquí, y por dejarme tu comentario.

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