13 jul. 2015

Tiramisú helado, Tarta Helada de tiramisú

Hoy no os voy a contar que hace calor, no os voy a contar que conciliar el sueño es cosa imposible, ni que estuviéramos inmersos en una terrible ola de calor. Y ¿Quien es capaz de encerrarse en el lugar más cálido de la casa? Pues no se a vosotros pero a mi me cuesta, muchísimo. Si no fuera porque me he propuesto hacer solo helados y mas helados no creo que fuese capaz de seguir por aquí a estas alturas.


No recuerdo si es la tercera o cuarta receta que comparto con vosotros una receta helada, pero ¿acaso con estas temperaturas apetece algo diferente? Cierto que a diario hacemos varias comidas, no nos queda otra, pero la mayoría no las cocinamos con voluntad.

Es tremendo, hasta hace no demasiado tiempo, cuando yo usaba calcetines calados, las heladerías no habrían hasta el Domingo de Ramos, y con suerte si era un día cálido, nos tomábamos el tradicional cucurucho con una bola de sorbete de limón. Ahora sin embargo, tenemos helados a nuestra disposición a diario, pero yo no contenta con eso, no dejo de elaborarlos todo el año. Han pasado de ser un motivo de resfriados y problemas de garganta en invierno a un postre casi cotidiano.

Hoy os traigo una maravillosa versión de un postre italiano, un delicado TIRAMISÚ HELADO ó TARTA DE TIRAMISÚ, una petición expresa de los que se sientan a mi mesa, y que esta vez, prometo probar.



Ingredientes:

Para el bizcocho
3 huevos medianos
94 gramos de azúcar
70 gramos de harina
24 gramos de cacao en polvo
1/2 sobre de café descafeinado instantáneo
1 pellizco de sal

Para el helado
300 gramos de queso mascarpone
150 ml de nata para montar
150 ml de leche semidesnatada
90 gramos de azúcar glas
3 cucharadas de ron


Además necesitamos el horno precalentado a 160º, un robot de cocina, una lengua de gato, un papel de horno, mantequilla para pintar el papel de horno, un paño de algodón limpio ( suficientemente grande para envolver el bizcocho), azúcar glas para espolvorear, una bandeja de horno, un colador grande ( o un tamizador), un cuenco, una batidora, una heladera ( si no vamos a hacer el helado a mano), film transparente, 4 horas de congelador.

Preparación

Comenzamos preparando el bizcocho.
Precalentaremos el horno a 160º con aire en este caso.

Batiremos los huevos con el azúcar y la sal hasta que tripliquen su tamaño.
Tamizaremos en un cuenco la harina y el cacao en polvo.
Cuando los huevos hayan alcanzado el volumen, tamizaremos sobre ellos la harina con cacao, y con movimientos envolventes muy muy suaves los integraremos.

Pintaremos el papel de horno con la mantequilla, lo colocaremos sobre la bandeja y extenderemos masa con cuidado. La llevaremos al horno 10 minutos.

Extenderemos el paño limpio sobre la mesa, dejaremos caer el azúcar glas, sacaremos el bizcocho del horno, lo colocaremos sobre él, quitaremos el papel y lo enrollaremos sobre si mismo. Así lo dejaremos enfriar.


Mientras, preparamos el helado, ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora y los trituraremos bien, hasta que veamos que están bien integrados. Lo taparemos y lo llevamos a la nevera.

Dejaremos reposar el bizcocho y el helado una hora más o menos, y pondremos en marcha la heladera. Siguiendo las instrucciones del fabricante, pondremos nuestro helado a mantecar hasta que tenga la textura idónea.



Y ahora montamos

Desliaremos el bizcocho, repartiremos el helado sobre él con cuidado, porque es un bizcocho muy delicado. Lo volveremos a enrollar, lo liaremos en film transparente y al congelador unas 4 horas.

Cuando lo vayais a servir, recordad: sacarlo unos 15 minutos antes del congelador, y cortadlo con un cuchillo caliente, el corte será así limpio y más rápido.

Creo que aún queda alguna porción ¿alguien se apunta?
Buena semañan
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9 jul. 2015

Fougasse, metodo directo [Cogollos al horno]

FOUGASSE, por el método directo, y Cogollos al horno vuelve a la carga. Debemos estar locas, sin lugar a dudas, pero locas por #panarras!! Porque para encender el horno con esta ola de calor, sin duda hay que tener mucha pasión por el pan.


Y es eso lo que une a Chelo, de Cogollos de Agua, y a una servidora ( entre otras muchas cosas) Tanto es así que no hay vez que hablemos por teléfono que no surga una receta para compartir. Esta vez ha sido mía.

Gracias a las nuevas tecnologías, compartimos casi segundo a segundo el proceso de nuestras masas, ya solo nos queda panarrear en la misma cocina.

Ahora si, pasado el mal ratito del horno, no me digáis que no es una buena cena para estas noches de calor: fougasse tibia hipercrujiente, una buena selección de queso y una copa de vino.

¿Te vienes a ver la de Chelo?




Ingredientes ( para 2 panes)
400 gramos de harina de fuerza
220-250 gramos de agua
8 gramos de sal
8 gramos de levadura fresca

Además necesitamos el horno precalentado a 250º, tres bandejas para horno (por comodidad), papel de horno, harina para extender, un cuenco, una amasadora ( opcional), film transparente, un paño de algodón húmedo, una rasqueta para pan, un rodillo, dos rejillas para enfriar, y guardar los tiempos de levado ( 1 hora para el primero, 20 minutos para el segundo)





Preparación

Pondremos en un cuenco la harina, la sal y la levadura (que desmenuzaremos con la harina) y ¾ partes de agua. Removeremos y con movimientos circulares iremos integrando el agua en la masa.


Esta masa tiene una hidratación bastante alta, es lo que hace que el pan nos quede muy crujiente al salir del horno, así que iremos añadiendo poco a poco el resto del agua, para que nos quede una masa hidratada pero manejable.


Una vez que el agua esté totalmente integrada, podemos optar por un amasado francés, estirando la masa y plegándola sobre si misma, hasta que deje de está pegajosa.


Haremos una bola, la pondremos en el cuenco, la cubrimos con film transparente y la dejamos doblar volumen. En estos días de tanto calor, con una hora ha sido suficiente, con un poco más de fresco con una hora y media suele estar bien.


Pasado ese tiempo, tomaremos la masa y haremos un rectángulo, lo más perfecto posible, pero sin agobios, eh?, que dividiremos en 2 partes (de cada una de las cuales sacaremos una FOUGASSE)








Pondremos el horno a calentar con una de las bandejas dentro. Si queréis, además podéis poner un recipiente resistente al horno con agua caliente, para crear humedad, esta vez no lo pusimos, y el resultado ha sido muy bueno.


Colocaremos un papel de horno sobre una de las bandejas para el horno, dejaremos caer sobre él una llovizna de harina, y colocaremos uno de nuestros triángulos. Lo estiraremos y haremos con ayuda de la rasqueta un corte central vertical, y tres cortes oblicuos a cada uno de los lados de ese vertical.


Cuidaremos de que los cortes queden bien definidos y nuestra pieza estirada. Pondremos un poco de harina por encima, y taparemos con el paño húmedo mientras preparamos el siguiente.


Llega la hora de tener al horno. Sacaremos el recipiente con agua, y deslizaremos el papel de horno con la primera FOUGASSE preparada de la bandeja del horno donde ha reposado a la del horno que está caliente. Bajaremos la temperatura a 230 grados y dejaremos dorar.


Cuando veamos que está dorada, unos 15minutos, la sacaremos y llevaremos al horno la segunda.







Y si sois capaces, no le deis un pellizco!!!




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3 jul. 2015

Ensalada verde con brevas, queso azul y anacardos.

" De higos a brevas y de coles a pepino"

Siempre siempre, tengo que tirar de este refrán para recordar si los primeros frutos de la higuera son higos o brevas. No tengo remedio. Solemos, con bastante frecuencia, confundirlos, aunque para nada son lo mismo. Las brevas crecen en la parte de la rama que el año anterior dio higos y que carecen de hojas, los higos sin embargo, crecen en la parte de la rama nueva, cargada de hojas, y habrá que esperar hasta agosto para obtener los primeros. Botánicamente hablando, los higos no son frutos, sino una infrutescencia , o conjunto de frutos.

Por tanto las brevas son las primeras de la temporada, ¿las esperáis como yo con los brazos abiertos?

Ensalada verde con brevas queso de cabrales y anacardos

Os tengo que confesar que el verde nunca ha sido mi color, no solo para vestirme, sino tampoco para comer. Y es que hasta hace unos años no he descubierto lo gratificante que es tomar una buena ensalada como esta, llena de matices, donde el dulce de la fruta, el toque picante de la rúcula, el salado del queso, el crujiente de los anacardos, te llenan la boca en cada bocado.

No puedo evitarlo, cada vez que como brevas me transporto a aquellas tardes de verano, debajo de la higuera, subida a las ramas más bajas, tratando de alcanzar las más maduras, las mas vistosas, las más bonitas...... ¿Vosotros habéis tenido esa oportunidad alguna vez?


Ingredientes
Rúcula y brotes de berros
2 brevas negras
50 gramos de queso de cabrales
50 gramos de anacardos
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de vino de jerez
Sal ( pero con mucho cuidado)

Además necesitamos un escurridor, un cuchillo bien afilado, un plato, y un tenedor para tomar.

Ensalada de brevas con queso y anacardos



Preparación

La parte más importante de la preparación de esta receta es sin duda la compra: encontrar brevas bien frescas y en buen estado  es cuestión de suerte muchas veces, y de la hora a la que vayamos a la frutería.

Encontrar brotes de berros o rúcula, ha dejado de ser exclusivo para los mejores restaurantes, afortunadamente para nosotros.

Lavaremos bien las verduras, escurriendo perfectamente, para evitar exceso de agua en el plato. ¿Habéis comprado una "centrifugadora de verduras", entonces, justo ahora es el momento de sacarla y darle uso.

Una vez bien escurridas, las dispondremos en el plato, colocando encina las brevas cortadas a cuartos, dejando caer las migas de queso, y los anacardos ( más o menos enteros, según os apetezca)

Unas gotas de aceite, unas gotas de vinagre, et voilà!!



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1 jul. 2015

"Magnums caseros" de avellanas y caramelo con cobertura de chocolate.

"Magnums caseros" de avellanas con caramelo y cobertura de chocolate negro. Ahí queda eso.

Si el nombre es largo, las más de ochocientas palabras que he escrito para detallaros la receta no se quedan atrás!! Pero por favor, no os asustéis. Ni es una receta larga, ni es complicada. Tan solo he tratado de ser lo más detallista posible para que no tengáis ni una sola duda, ni un solo problema cuando la preparéis.

Han salido 4 piezas (bueno si, ha quedado un poco de helado, pero lo justo para ir probándolo) y en casa no paran de repetir que cuando van a tener más………

Las fotos, son otro cantar… pero a 40º solo había posibilidad de fotografiar con la cámara y con el helado en la mano. Y eso si, recompensa por cada disparo……..



Ingredientes
360 ml de nata para montar
120 ml de leche semidesnatada
86 gramos de azúcar
2 yemas pequeñas
1 pizca de sal
2 cucharadas de pasta de avellana italiana

100 gramos de chocolate al 70%

6 cucharadas soperas de azúcar
100  ml de nata al 35% de materia grasa



Además necesitamos, unas varillas manuales, un cazo, un colador pequeño (opcional) un recipiente hermético con capacidad para 1 litro, una cuchara sopera, una cuchara pequeña, una espátula pequeña,  un cazo grande, otro pequeño (antiadherente a ser posible), un cuenco apto para el microondas,  moldes para helados clásicos, 4 palos, un pincel, 

Preparamos el helado:

Para preparar el helado, tan solo tenemos que por un lado: separar las yemas de las claras ( reservar estas últimas). Poner en un cuenco las yemas y el azúcar y batirlas hasta que cambien de color.

Pondremos la leche, la nata, la pasta y la sal en un cuenco y llevaremos a ebullición. Cuando estén a punto de hervir, con la cuchara, y sin dejar de remover la mezcla de yemas y azúcar, iremos incorporando poco a poco el líquido caliente, MUY IMPORTANTE, sin dejar de remover y poco a poco para las temperaturas de homogeneicen y las yemas no cuajen. ( si comprobamos que nos ha quedado algún grumo de pasta de avellanas, lo pasaremos por la batidora un minuto y listo)


Cuando tengamos todo el líquido integrado en las yemas, pasaremos la mezcla por el colador (no es imprescindible) y pondremos a fuego suave, sin dejar de remover, para que el calor se reparta de manera uniforme, hasta que tengamos la consistencia de unas natillas.
Lo pondremos en nuestro recipiente hermético con tapadera, lo dejaremos enfriar a temperatura ambiente y luego lo llevaremos a la nevera para que enfríe bien.
Es el momento de hacer el caramelo.
Pondremos a calentar la nata en un recipiente apto para microondas. no hace falta que hierva, pero si que esté bien caliente.

En un cazo antiadherente, a fuego suave-medio pondremos las 6 cucharadas de azúcar, con mucha paciencia, hasta que veamos que se licua y va tomando color dorado. MUCHÍSIMO CUIDADO, las quemaduras x azúcar son las peores que encontramos en la cocina. Así que procurad que no haya niños cerca, y usad recipientes lo bastante amplios como para no  quemaros.

Cuando el azúcar tome el tono dorado que más nos guste (cuidado que se quema en pocos segundos) la retiraremos del fuego, y añadiremos la nata caliente (así el contraste de temperaturas es más leve) poco a poco y tratando de remover.

Cuidado porque la mezcla dobla volumen y es muy fácil que salpique.

Cuando tengamos los dos componentes bien unidos, los volveremos a poner al fuego para que se integren bien, sin dejar de remover. Llevar a un frasco de cristal, y dejar enfriar.

Ya solo nos queda el montaje, que haremos por fases.
Derretiremos el chocolate en el recipiente para microondas, de 30 en 30 segundos, con la temperatura más baja, y con el pincel pintaremos generosamente toda la superficie. 
Llevaremos a la nevera para que cuaje bien. 
Pondremos el helado en la heladera siguiendo las instrucciones del fabricante.

Sacaremos los moldes, y repasaremos con chocolate si fuese necesario. Debemos cubrir bien toda la superficie con una capa ni demasiado gruesa ni demasiado fina.

Con ayuda de una cucharilla extenderemos el caramelo, en cada uno de los huecos. Y llevaremos al congelador ( este paso es importante. Al llevar el caramelo al congelador, su consistencia pasará a ser mucho más densa, y luego será mucho más fácil repartir el helado sobre él)

Cuando el helado tenga la consistencia adecuada, con ayuda de una cuchara grande lo extenderemos en los moldes. Trataremos de no llenarlos hasta arriba del todo (tenemos que extender otra fina capa de caramelo y cerrar con chocolate) y lo llevaremos al congelador un mínimo de 4 horas, para que asiente bien.


Pasado el tiempo, extenderemos el caramelo restante, volveremos a calentar el chocolate  con ayuda del pincel y de una espátula ( para eso hay que ser muy mañoso, a mi por ejemplo no me dio tiempo) dejarlo lo más liso posible.
Llevar a la nevera, para que cuaje bien el chocolate, y a COMER!!!!!




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22 jun. 2015

Albóndigas de pollo al Rash El Hanout

Albóndigas de pollo al Rash El Hanout!! Desde que probé esta especia, no he podido dejar de usarla. Con verduras, con pescado, con carne. En mis hamburguesas no falta, y ahora en estas albóndigas...... os puedo asegurar que desde que las descubrí se han vuelto un clásico en mi cocina. Además son tan versátiles...... se pueden preparar con arroz, con patatas asadas, con verduras..... 

En fin, que no soy capaz de alabarlas, así que mejor os dejo con la receta.


Ingredientes
1 kilos de contramuslos de pollo picados
2 huevos pequeños
1 cebolla pequeña finamente picada
2 cucharadas soperas de leche
Pimienta negra recién molida
Sal
Rash El Hanout
Un hoja de laurel
Agua
Aceite de oliva virgen
1/2 cucharadita de maicena (opcional)

Además necesitamos un cuenco grande, dos cucharas, una tabla para cortar, un cuchillo, dos bandejas ( o dos platos) una sartén, una cacerola baja y amplia, una tapadera, una pinza para la fritura, papel de cocina.


Preparación
En mi caso, y como mi carnicero es de plena confianza, les compro la carne de pollo picada. Me consta que tienen una máquina destinada solo a eso. Suelo comprar contramuslos porque son más jugosos que la pechuga, aunque eso irá en función de vuestros gustos.
Una vez la carne lista, la pondremos en un cuenco, y añadiremos la sal, la pimienta recién molida, 2 cucharaditas de café de nuestra especia estrella RAHS EL HANOUT, y dejaremos reposar.
Mientras picamos finamente la cebolla, la añadimos junto con los huevos y la leche y amasamos bien.

Pondremos a calentar aceite de oliva ( yo suelo usar una sartén pequeña) para freír nuestras albóndigas. Yo siempre las hago pequeñas, una manía mas, y siempre las frío hasta que están bien bien doradas, para que luego la salsa quede de un bonito color.

Con una cuchara grande, tomaremos porciones de masa, y les daremos forma redonda, retirando el exceso de harina haciéndolas girar entre nuestros dedos.

Las sacaremos a un plato, con papel de cocina, para retirar el exceso de aceite.
Pondremos mientras, la cacerola con agua ( entre dos y tres dedos de altura) con dos cucharadas de especias, sal y la hoja de laurel, a hervir.

Cuando el agua comience a hervir, añadimos las albóndigas, y 2 cucharadas soperas del aceite de la fritura, y las dejaremos cocer durante unos 20 minutos.

Si nos ha quedado la salsa demasiado líquida, cogeremos 1/2 cucharadita de maicena, la mezclaremos con un poco de agua, para diluirla y la añadiremos a la cacerola ( dejándola cocer unos minutos para evitar que sepa a harina) 
Servir.



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